La economía española lleva meses
haciendo equilibrios para no caer. Con la prima de riesgo por las nubes y un
sistema financiero asfixiado por la falta de liquidez, la incertidumbre ante un
posible rescate de España genera dudas e intranquilidad en muchos ciudadanos
que no ven claro el futuro de sus ahorros.
En estos días de caos económico,
se está hablando mucho de la intervención de nuestro sector financiero, incluso
este pasado lunes, el presidente del Banco Santander, Emilio Botín, ha
señalado que nuestros bancos necesitan 40.000 millones de euros, una
cifra muy alta y difícil de conseguir de forma directa y económica por el
Estado.
Por todo ello, parece bastante
probable que al final se inyecte dinero de fuera para sanear nuestros bancos, y
que a cambio de ello vendrán nuevas medidas de ajuste (más impuestos y más
recortes), pero ¿Cómo influirá un rescate de España a nuestros productos financieros contratados?
Si empezamos con las hipotecas,
los cambios serán mínimos. Es más, incluso si el BCE continúa bajando el precio
del dinero, una medida que sí debería influir mucho en la concesión de este
producto, la variación será irrelevante. Por ello, en el corto plazo,
seguiremos con poca concesión de hipotecas ya que los bancos, aunque
saneen sus balances, no están dispuestos a conceder muchos más créditos (el
reflejo está en la caída del endeudamiento familiar), y las pocas que se
concedan serán ligeramente más baratas por la bajada de tipos que los bancos
compensan aumentando los diferenciales, y sólo se beneficiarán los que ya
tienen hipotecas concedidas.
Y mucho ojo, una de las condiciones
del rescate puede ser volver a eliminar las deducciones por compra de
vivienda. Si fuera así, el efecto sobre los préstamos sería demoledor.
En los depósitos no habrá
grandes cambios y continuará la tendencia a la baja. Con una banca saneada
tenemos más garantías, pero actualmente ya la tenemos a través del Fondo de
Garantía de Depósitos. La tendencia de bajada de tipos y tener menor necesidad
de captar fondos con urgencia, hará que se pague menos por depósitos y cuentas remuneradas.
Los que si debería ganar en
estabilidad son las inversiones, en fondos y en acciones,
especialmente las del sector financiero que han sido las más castigadas. Aunque
seguiremos con muchas incertidumbres (Grecia, objetivo del déficit...)
eliminamos una de las mayores, y eso se notará en una bolsa en mínimos. Pero,
mucho ojo al sector financiero, con nuevas exigencias sus resultados serán
menores y los dividendos también descenderán o incluso desaparecerán,
algo que tienen que tener en cuenta accionistas presentes y futuros.
Pero sin duda, uno de los productos
que deberían cambiar de forma radical es el de las participaciones
preferentes. Tras la entrada en pérdidas de Bankia, ya son más de un 80% de
estos productos "tóxicos" vigentes que no pagan ningún interés
a sus partícipes. Es decir, en el peor de los escenarios posibles, ni se pueden
vender ni se cobra por ellas.
A la hora de recapitalizar se
debería canjear todos estos productos para "limpiar los balances". Si
no se hiciera, la entrada de capital no lleva a que el banco pase de pérdidas a
beneficios automáticamente, pero sí se acortaría el plazo de vuelta a
beneficio. Parece que el canje será una de las condiciones de entrada de
capital. Eso sí, la forma no será, presumiblemente, la deseada por el cliente
(que sea en efectivo, sin pérdidas) y veremos múltiples fórmulas de canje
(acciones, bonos…).
En definitiva, medidas que deben dar
estabilidad en el corto plazo, sin grandes cambios para el consumidor, para que
en el medio plazo nos encontremos con una banca que vuelva a ser activa en la
concesión de créditos y más competitiva en productos de ahorro.
Fuente: www.yaencontre.com



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